EXHIBICIÓN MUTABLES

La química enuncia a todo lo vivo como seres de carbono. Animales, plantas, hongos, bacterias… La química de la vida en la Tierra se basa en moléculas orgánicas cuyo elemento central es el carbono. Desde un punto de vista carbono-céntrico las rocas no están vivas.

Sin embargo, cuando vemos el trabajo de Paula Acosta percibimos algo completamente diferente. Hay una sensación de vida irrefutable en esas no-rocas; la sensación es tal, que parece que se desplazan un poquito cada vez que las dejas de mirar para congelarse cuando las vuelves a prestar atención.

Las rocas nacen, se transforman y mueren. Sostienen ecosistemas; de ellas nacen suelos fértiles, albergan microorganismos y guardan fósiles. Para Paula, el mundo mineral está vivo y yo siento que ella, en el mundo de los humanos, con su práctica artística se convierte en una especie de médium mineral.

En conversaciones con la artista, ella manifiesta que su método de trabajo está basado en la escucha. Una idea es la razón por la que se sienta a trabajar; sin embargo, el resto del proceso es una conversación táctil con la materia prima. Parece que estas arcillas insisten en manifestarnos que todo en el planeta está vivo. En las formas vemos huecos, curvas, superficies lisas y horadadas. Vemos montañas, paisajes desérticos, huesos y cuevas. Su trabajo se convierte en un manifiesto animista del paso del tiempo, de la transformación de la materia, de los cambios de vida en la propia vida.

En la exposición encontramos otras piezas inspiradas en el fruto del cacao. Más de medio centenar de esas marcas se exhiben como evidencia de una posibilidad: el cacao está en riesgo de extinguirse y Paula convirtió este dato en un motor para su trabajo. Si bien todas las piezas salen de un mismo molde, la artista se acerca a cada una de ellas a encontrar su singularidad, a escuchar lo que estas piezas tengan que decir y a imprimirles esa cualidad rocosa.

Junto a este proceso de atención sensible al material, la práctica de Paula evidencia un asombroso ejercicio de rigor técnico, sostenido durante más de treinta años, que permite que percibamos las piezas como si fueran el resultado de procesos geológicos al margen de la fabricación humana.

Rodeados de las piezas de Paula no podemos evitar percibir en un primero momento lo efímero de la vida, lo fugaz de nuestra propia existencia junto al miedo de la desaparición. Sin embargo, esta sensación se transforma en una serena certeza de que la vida va a continuar, con o sin cacao; con o sin nosotros. Las esculturas nos aseguran que vida siempre sigue.

Iñaki Chávarri, septiembre 2025.

2025

Obras en la exposición MUTABLES
Obras en la exposición MUTABLES
Obras en la exposición MUTABLES
Obras en la exposición MUTABLES
Obras en la exposición MUTABLES
Obras en la exposición MUTABLES

CONTÁCTAME

© 2026 Paula Acosta
Todos los derechos reservados